Un lavadora, en definitiva, es un dispositivo electromecánico que dispone de un tambor adonde se deposita la ropa sucia. Dicho tambor, a su vez, cuenta con orificios que permiten el ingreso de agua.
De esta forma, el lavadora debe conectarse a la red eléctrica y también a la red de abastecimiento de agua. El usuario tiene que añadir jabón o detergente en el lugar indicado, encender la máquina y abrir la canilla (el grifo). Así, gracias a un motor eléctrico, el tambor del lavadora gira mientras se va llenando de agua, que se mezcla con el jabón. Por lo general el proceso estándar incluye varios lavados y enjuagues y un centrifugado para que las prendas queden lo más secas posibles.
Los lavadora más modernos poseen sensores que permiten controlar la velocidad de giro del tambor y la temperatura del agua, entre otras variables. También indican el tiempo que demora el lavado.
A nivel general, existen dos grandes tipos de lavadora: de apertura o carga superior y de apertura o carga frontal. En el caso de los lavadora de apertura superior, la puerta que brinda acceso al tambor se encuentra en la parte de arriba, mientras que en los lavadora de apertura frontal, se halla en el sector de adelante.
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